Historia de la música tropical colombiana

Por: José Perilla

Vamos a continuar con el vinilo como protagonista para detenernos ahora en algunos “tesoros” que conserva la Fonoteca de Señal Memoria. La colección de vinilos de la Fonoteca es inmensa y, aunque la música clásica abarca un porcentaje mayoritario, las músicas populares también ponen una importante cuota. Hoy nos enfocamos en la música tropical colombiana y presentamos algunos discos significativos en el desarrollo que tuvo.

Desafortunadamente es muy limitado el número de discos elepé de 33 rpm que incluyeron el año de publicación. No podremos tener fechas tan exactas como se quisiera, pero sí es posible hacer un rastreo basado en los estilos musicales de algunas orquestas y los aportes que realizaron en su momento, o la filiación de otras con estilos en boga.

Por ejemplo, para iniciar presentamos el disco titulado En colombiano – Eduardo Armani. El disco es del sello Odeón, de Argentina, y recopila algunas de las grabaciones hechas por este insigne músico argentino en los años 40. Armani fue influjo para ese sonido orquestal de intención internacional que promovieron varios sellos desde los años 30 y 40 para abarcar el mercado latinoamericano. Las orquestas interpretaban la música popular de moda de cada país con el toque internacional de brillantes arreglistas compositores como Armani. De allí que el disco incluya varias piezas de Milciades y Alfonso Garavito Wheeler, activos desde los años 30 y durante los 40 con sus “rumbas criollas”.

Esta música de Eduardo Armani y su orquesta estaba de moda en los años 40 y 50 cuando Lucho Bermúdez y Pacho Galán empezaron a grabar. Fue la plataforma para los aportes que el par de músicos, entre tantos otros, empezaron a realizar con nuevas formaciones instrumentales y experimentos rítmicos. A la orden del día estuvieron los “nuevos” géneros musicales: el “chiquichá”, el “tuqui tuqui”, “patacumbia”… la música tropical se impuso en el mercado y cautivó el gusto a nivel nacional. Para la muestra, dos discos de Pacho Galán con los sellos Vergara y Tropical: Tuqui tuqui en Bogotá y Amor en Chiquichá. (Para destacar el parlamento del caricaturesco Pacho: “Gracias por escucharme! Este Long Play es de lo mejor que he grabado!”.

El sello Discos Fuentes no fue el único que grabó lo que llamamos “música tropical”. Ahí teníamos los dos discos de Pacho Galán con Sello Vergara y Tropical. Pero la importancia de Fuentes en el desarrollo de este estilo musical es indiscutible. La Fonoteca cuenta con varios discos del sello que ilustran lo que iba pasando ya en los años 60 y 70.

Según las notas que incluidas en el disco, Lito Barrientos (1919-2008) celebró 40 años de vida y 20 de carrera musical con Very very well. Barrientos nació en El Salvador, pero sus más reconocidas grabaciones las hizo en Medellín con Fuentes. Aquí tenemos un disco Monofónico, lo que lo ubica en los tempranos años 60. Por esa época empezaron a trabajar con Antonio Fuentes (creador del sello en 1954), sus hijos Pedro y José María. Allí está este último en los créditos del disco como ingeniero de sonido.

La década de los 60 fue la década de creación, desarrollo y establecimiento definitivo en el mercado de Los Corraleros de Majagual. Un proyecto ideado en el corazón de Discos Fuentes con el que se experimentó musicalmente, pero también a nivel de producción y mercadeo. Con ellos, por ejemplo, Discos Fuentes hizo algunas de las primeras grabaciones en estéreo. Y del atuendo campesino y local de sus primeros discos, mutaron a la orquesta uniformada que tuvo conciertos en las principales capitales de América. Es esa imagen de organización y espectáculo la que se usó en un compilado de éxitos posterior. Presentamos este disco del año 1988 con las insignes canciones de los 60.

De la experiencia de los Corraleros el joven Julio Ernesto Estrada sacó, al menos, dos cosas: su inmortal sobrenombre “Fruko”, y el gusto por la salsa con la que los Corraleros empezaron a experimentar a finales de los años 60. Era una ola imparable La década siguiente fue la del establecimiento definitivo de la salsa y a la experiencia de músicos como Michi Sarmiento, se sumó en nuevo proyecto “Fruko y sus tesos”. Una carátula memorable es la de su disco Ayunando, ese sí con año incluido: 1973. Así también el disco El violento, del mismo 73.

Con un poco de salsa, un poco de cumbia y un poco de todo aquello que se amarra y se le pone la etiqueta “tropical”, resultó en una mezcla denominada con etiqueta todavía más ilustrativa: “Chucu-chucu”. El término, por cierto, alude a la célula rítmica que tiene la maraca en el grupo de tambores del Caribe, que asumió la guacharaca en los conjuntos-combos-orquestas y que, en definitiva, marca el paso de la pareja. Para iniciar los años 80 tenemos a Los Rivales, con su disco Campeones. Algo especial es que el disco contó con un par de invitados que nos llevarían por otra rama de las gruesas: Diomedes Díaz y Colacho Mendoza. Pero los discos de vallenato en la Fonoteca son otra historia.

Con mucho de “tropical”, pero mucho más de salsa, en los años 80 surgieron varias orquestas cuyos integrantes fueron herederos de las conquistas discográficas del pasado. Nos referimos a experiencias en estudio a nivel de producción, arreglos, músicos de sesión de grabación y de concierto, etc. Es el caso de Juan Carlos Coronel con el Nene y sus Traviesos y de Los Tupamaros. De la primera orquesta la Fonoteca conserva un verdadero clásico: Patacón pisao, disco publicado por Codiscos en 1986; la segunda, Los Tupamaros, representa el desarrollo que se dio en Discos Fuentes. Aquí su disco Tropicalísimo de 1987.

Los años 90 son una época ambigua para el formato elepé en vinilo. Existen grandes discos publicados en la década, pero a la vez fue la que trajo el establecimiento del CD en el mercado, cosa que acabó con el vinilo. Para cerrar esta nota un disco de la orquesta Camagüey, liderada por Adolfo Barros, hermano del reconocido Alberto, quien participó en la producción. Vendrían ya otros tiempos y es ilustrativa y curiosa, por ejemplo, la presencia allí en la portada y como corista de la agrupación, de Janio Coronado (sentado a la derecha), el principal y más duradero vocalista de Side Stepper, grupo insigne de las nuevas tendencias que quedaron “a caballo” entre el siglo XX y el XXI.

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